El logotipo del ecómetro

30 de Jul

No sé quién decía que el final de una novela debía cumplir dos requisitos. Uno: ser inesperado; y
dos: que el lector sienta que no podría haber sido de otra manera.
No sé si el logo del Ecómetro es inesperado, pero sí creo que no podía ser de otra manera.
Cuando uno acaba un trabajo de diseño y cree que se ha hecho bien, uno no tiene la sensación de haber inventado nada nuevo, sino la haber atrapado la única solución posible que andaba volando sabe Dios por dónde y haberla llevado al papel. Esto es lo que me ha pasado con el logotipo del Ecómetro, que, igual que novela, sólo podía tener un final.

 

Tenía que ser un pentágono, por descontado, tenía que ser sencillo, directo y claro, tenía que tener un gradiente, tenía que ser vivo y optimista, pero serio a la vez, y tenía que tener una bonita tipografía del siglo XVIII.

No había motivo alguno para no hacer un pentágono, era lo más lógico, no podía haber otro final, eso estaba escrito. Tenía que ser un pentágono porque el logo es una síntesis del gráfico que la herramienta del Ecómetro elabora al analizar un proyecto arquitectónico en sus cinco parámetros, en sus cinco “vértices” (R: relación con el entorno, M: materiales, D: diseño, A: agua y E: energía).
Cuando se evalúa un proyecto con el Ecómetro, éste nos da un gráfico en el que cuanto más se acerque la línea roja al vértice exterior significa que en ese parámetro la obra es más ecológica, y cuanto más cerca del centro se quede, menos ecológica (mucha gente ya lo sabrá, pero para los que no pues no está de más una breve explicación).

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