Conferencia Mundial Arquitectura Sostenible WSB14

13 de ene

yayo herrero eco

A finales octubre se celebró la conferencia mundial de arquitectura sostenible en Barcelona WSB14, un congreso que se celebra cada tres años. El congreso fue organizado por GBC España y ha supuesto un encuentro de más de 2000 asistentes debatiendo sobre el futuro de la arquitectura bajo el lema: “¿Nos estamos moviendo tan rápido como deberíamos? todo depende de nosotros“.

El Congreso ha consistido en un conjunto de ponencias científicas desarrolladas por 144 investigadores, otras presentaciones a través de pósters y una serie de sesiones plenarias de debate entre diferentes actores internacionales de la sostenibilidad; todo esto con el añadido de unas conferencias patrocinadas por empresas comerciales.

Como en todos los eventos ha habido luces y sombras. Voy a empezar por las cosas positivas. Dando algunas pinceladas de las distintas intervenciones que en mi opinión, fueron más interesantes.  El congreso ha sido muy completo, con una amplia representación de visiones, un punto de encuentro de técnicos de todo el mundo con inquietudes similares, trabajando una visión amplia y holística de la sostenibilidad la ecología, obviamente protagonizada por el cambio climático y la reducción de emisiones. No todas las reflexiones se pueden reflejar en este escrito.

El primer día Raymond Colé hizo una crítica concisa a nuestro continuo cambio de fecha para no afrontar realmente el cambio de paradigma, mencionando especialmente a los políticos; expresando la gran dificultad que tiene parar llevar cualquier cambio que ponga en peligro sus puestos.

Nos habló de la necesidad de desmaterialización de la sociedad, un concepto muy interesante, complementario al decrecimiento pero más resiliente. Insistió en la necesidad de una verdad compartida y nos dejó una pregunta en el aire: ¿Sólo vamos a salvar el planeta si es económicamente viable?”.

Colé expuso una dura crítica a la industria, tachándola de conservadora e inmovilizada y diferenció la concepción del mundo viejo mecanicista y excesivamente racional, frente a la idea de un mundo ecológico, visto cómo un sistema vivo. Insistió en la necesidad de un diseño regenerativo, diseño para la esperanza. Y terminó dando una sugerencia: “¿Cómo nos podemos mover?, partiendo de una historia positiva.”

Por la tarde tuvimos el primer debate con  Yayo Herrero co-coordinadora estatal de Ecologistas en Acción, Stephan Kohler Director General de Deutsche Energie-Agentur en Alemania y Andreas Rudinger Investigador Climático y Políticas Energéticas en Francia, que resultó ser como un diálogo de sordos. Yayo Herrero fue crítica e incisiva en el cuestionamiento de nuestro modelo de desarrollo, intentando ir al origen pero parecía que a sus interlocutores no les llegaba la traducción. Yayo puso encima de la mesa conceptos claros y contundentes; como el significado del concepto de  desarrollo asimilándolo a  puro despilfarro de recursos naturales y de energía. Puso un ejemplo claro,  sí en occidente ponemos vallas los recursos cómo a las personas, los países desarrollados no sobreviviremos  mucho tiempo.

Robert Engelmann ex director del World Watch Institute y autor del concepto de “sosteniblabla” que desarrolló en el informe del 2013 del World Watch Institute vino a contarnos que es casi imposible construir un edificio sostenible en un mundo insostenible y que la palabra sostenibilidad es la palabra menos sostenible.

Por último resaltaría  la intervención de Julián Salas en el plenario, su intervención nos recordó que está muy bien esto de la construcción verde, pero que hay miles de personas que no tienen ni techo, ni inodoro con las consecuencias sanitarias que esto conlleva. Fue muy importante para no perder el foco de las necesidades prioritarias y que posteriormente, se recogió en el manifiesto de Barcelona.

Por comentar brevemente las sombras, me quedo con esta frase recogida en twitter: “Seguimos queriendo cambiar para no cambiar nada”. Tenemos interiorizado la necesidad de un cambio de paradigma pero seguimos haciendo las cosas como siempre. Fue desilusionante la relación que tuvo el congreso con la sociedad, con los agentes locales, con las asociaciones que están trabajando en sostenibilidad, con los estudiantes y con la ciudadanía estructurada.

Desde un punto de vista organizativo se mezclaron y colocaron en el mismo lugar las ponencias científicas y las presentaciones comerciales; lo que refleja la realidad del paradigma qué queremos cambiar pero que nos tiene atrapados, inmovilizados.

El Congreso lo cerró Isabel García Tejerina Ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del gobierno haciendo bandera de todo lo que hacen por la sostenibilidad; una broma de mal gusto para tanta ilusión puesta en la esperanza de cambiar las cosas, como una energía que merece mucho más respeto, pero la oficialidad y la mercantilización sigue siendo el paradigma impuesto.

Por último agradecer a GBC España el tremendo esfuerzo realizado y dar la enhorabuena por las conclusiones desarrolladas en el manifiesto Barcelona “construyendo la casa común” donde refleja la consciencia de una responsabilidad por cambiar la inercia. Un manifiesto que insiste en la necesidad de ser lúcido y valientes en nuestros diagnósticos, aportando un ambicioso objetivo de reducción de emisiones del 77%.  El propio manifiesto contesta a la pregunta que se hacía al inicio del Congreso, “¿nos estamos moviendo tan rápido como deberíamos?” con una respuesta clara, NO; y añade, que necesitamos un cambio de modelo de paradigma. El manifiesto concluye  exponiendo que no sabremos si este congreso ha sido un éxito hasta dentro de dos o tres años y desde mi punto de vista, lo que sí que puedo aportar, es que no ha habido un cambio de paradigma en la forma en la que se ha hecho el congreso,  pero sí ha sido un gran encuentro donde compartir visiones de la ecología con visiones de todos los lugares del mundo. Nos vemos en Hong Kong 2017. Esperemos haber despertado.